La puerta del Hospital (relato).

20733012_1913854882201426_1472376984_npor Anahí Trujillo,
Pasante de la Lic. en Lengua y Literatura Hispánicas de la UNAM (Acatlán) Ha sido profesora de español en el extranjero (Rumanía), y ha hecho algunas correcciones de estilo. Gusta de observar el mundo que le rodea y tratar de entender las múltiples formas de comunicación humana. Escribe como ejercicio de curación y lee por placer.

 

Cansado, con aspecto triste y perdido; así se bajó él. Con un poco de ayuda debido a que el bastón pegaba y estorbaba por doquier; pudo bajar. El señor próximo a la puerta y que esperaba subir, con bastante prisa dio unos pasos a un lado y no le ayudó;  en cambio aquel con aliento alcohólico decidió acercársele y brindar ayuda.

Ya abajo comenzó a caminar sin dirección, sentía una ligera preocupación y salió de ensimismamiento hasta que la chica que escuchaba música eufóricamente, murmuró (en realidad gritó, pero la música opacaba su sentido de la realidad): “¡Su mochila está abierta!”… sólo entonces reaccionó. Tomó la mochila, la pasó al frente y con dificultad la cerró. A esa misma chica le preguntó si sabía cómo llegar al ‘Hospital Estrella de luz’, ella sin más respondió: “Dese la vuelta… hacia allá”:

Empezó a medio caminar pero un presentimiento -que cualquiera con problemas de visión sentiría-, le indicaba que el camino era incorrecto. Dio vuelta nuevamente y pasó a lado de la chica eufórica que aún esperaba el microbús; su olor le pareció conocido y pensó que sería mejor pedir ayuda a alguien más.

De repente por más que quise evitar la confrontación él avanzó hacia mí, no lo mire, sólo escuché. Necesitaba llegar al hospital, su hijo lo había mandado (o eso me hizo creer),  le harían una operación, “¿pero qué clase de hijo manda a su padre, !ciego¡ y sólo, a que le hagan una operación?”. No supe a cuál se refería así que pregunté si sabía la dirección, buscó en su mochila y entre tanto papel y cigarros a medias, por fin sacó un periódico viejo y me lo mostró. Quedé impactada; había un encabezado… Padre borracho deja paralítico a su hijo.

Por un momento olvidé que el señor seguía ahí y continué leyendo:

 … después de llegar ebrio y romper cosas al entrar a su casa, Darío le clavó en el ojo una de las botellas que había roto… Don Sacarías sangrando y con furia propinó la paliza que dejara a Darío paralítico…

En ese momento me tocó el hombro y repuso con insistencia si conocía el lugar, si no, podría investigar con otra persona. Bajé la vista, al final había una nota:

Calle Infierno, número 8, Col. Que te vaya mal… Ojalá que la encuentres, si es así que te lleve la chingada

Volví la mirada hacia él y de mi boca con dificultad salieron estas palabras: “Camine derecho, en la esquina, donde termina la banqueta pregunte y allí le darán informes”. Él se fue y yo me dispuse a escuchar música y seguir esperando el microbús, igual que toda la gente alrededor de mí.

Minutos después la gente corría en la dirección en la que él había echado a andar. Volteé la mirada y pude observar a Don Sacarías tirado en el pavimento y con la defensa de un carro encima.

Con, o sin intenciones, logró encontrar  la puerta del Hospital.

AMERICAN GODS de Neil Gaiman (La Novela)

Julio Lezama hace una interesante reseña del libro “American Gods” de Neil Gaiman donde nos atrapa para no solo buscar el libro sino también la serie de televisión.

Autor: Julio Lezama.

Twitter: @Chambahonesta

Ficha técnica:

  • Título: American Gods. Edición X aniversario.
  • Año de la edición: 2011
  • Año de la primera edición: 2001
  • Autor: Neil Gaiman
  • Editorial: Roca Editorial
  • Traducción: Mónica Faerna

Estaba atardeciendo, un largo crepúsculo de color púrpura, y empezaban a salir las estrellas, una por una, las estrellas más brillantes y más vivas que había visto o imaginado en toda su vida.

-No tardarán en caer – dijo la crepitante voz de la llama, a su espalda-. No tardarán en caer y la gente de las estrellas conocerá a los terrícolas. De su encuentro nacerán héroes, y hombres matarán monstruos y que aportarán nuevos conocimientos, pero ninguno de ellos será un dios. Este no es un buen lugar para los dioses.

Conocí a Gaiman hace ya tiempo al leer su obra más conocida en los comics “The Sandman” y me encantó su imaginación y sus locuras tan cuerdas, sin embargo fuera de “The Sandman” no volví a acercarme al autor otra vez.

Sin embargo, hace un mes aproximadamente, me bombardearon en redes sociales los anuncios de la nueva serie de la productora STARZ (productora de SPARTACUS, BLACK SAILS, OUTLANDERS, entre otras) llamada American Gods y me animé a ver el piloto aun sin saber nada de la historia y quedé atrapado. Así que me dediqué a investigar un poquitito más y me enteré de que era una adaptación del libro de Gaiman y me di a la tarea de buscarlo.

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La historia nos narra un viaje a través de Estados Unidos de Norteamérica visto desde los ojos de Sombra Moon, quien después de estar tres años en prisión sale bajo palabra de manera anticipada pues su amada esposa murió en un accidente automovilístico, en el viaje de regreso a casa es contratado por un misterioso personaje Sr. Wednesday que lo lleva a vivir las situaciones más increíbles y a descubrir que en América, eres lo que crees.

Sombra se ve envuelto en una guerra inminente, pero no es una guerra normal, pues son dioses los que van a luchar, y lucharán por la supervivencia del más fuerte. ¿Los bandos? Muy simple, los dioses antiguos y los nuevos, y es que en esto entra lo interesante de la narración, ¿Cuáles son los dioses de Norteamérica? Gaiman nos hace reflexionar y nos demuestra que los dioses que llegaron a América fueron llevados por los migrantes, Vikingos, Españoles, Ingleses, Africanos, Egipcios, Hindúes, incluso el hombre prehistórico cargó a América con sus dioses desde Asia. Norteamérica es un país de migrantes, incluyendo a sus dioses. Sin embargo esos dioses que llegaron no son los mismos que se quedaron en Europa, Asia o África porque Norteamérica lo cambia todo.

-Me llaman de muchas maneras, pero sí, soy Odín, hijo de Bor – explicó…

…-Lo hizo Wednesday. Y él eras tú.

-Él Era yo, sí. Pero yo no soy él.

Y así vemos como al pasar el tiempo y perder sus “encantos” los dioses y héroes tienen que unirse a la vida diaria y rutinaria de este mundo, tratando de ganar un poco de ese amor y adoración que los hombres antes les ofrecían y han olvidado.

Pero ya no hablamos solamente de Odín, Anubis, Kali, Anansi, incluso Jesucristo, Norteamérica ha creado nuevos dioses, y son más adorados que los anteriores: el Dinero, la Tecnología, la Televisión, entre otros y se enfrentan a las reliquias que llegaron a Norteamérica con sus botes, sus miedos, sus crucifijos y sus historias. Así nos veremos envueltos junto con Sombra en esta batalla por el Afecto, la Fe y los Sacrificios de los americanos.

-¿Quién eres?- preguntó Sombra.

-Vale-dijo ella-, buena pregunta. Soy la caja tonta. Soy la televisión. Soy el ojo que todo lo ve y el mundo del rayo catódico. Soy el pequeño santuario que las familias adoran.

-¿Eres el televisor? ¿O alguien dentro de la televisión?

-El televisor solo es el altar. Yo soy el destinatario de los sacrificios.

-¿Y qué es lo que sacrifican?- preguntó Sombra.

-Su tiempo, principalmente- dijo Lucy-, algunas veces unos a otros.

Alzó los dedos a modo de pistola y sopló. Entonces guiñó el ojo, uno de los clásicos guiños de Te quiero, Lucy.

-¿Eres un dios?- inquirió Sombra.

Dio una calada al cigarrillo con aire de mujer fatal. 

–Podría decirse así.

Sin duda un libro que vale la pena leer, te atrapa desde el principio y te mete profundamente tanto en la trama como en las reflexiones que hace el autor en la voz de los personajes.

Lo encontré en Amazon y lo adicioné a mi KINDLE, es un libro pequeño, muy ligero de leer y con un humor y una ironía espectaculares.

-Creo que hay varios aspectos de nuestro matrimonio que tendremos que tratar.

-Cariño, estás muerta. 

-Obviamente, ése es uno de ellos.

Sobre la Serie de TV si les agrada la próxima vez les dejo mis impresiones.