Olimpiadas del sexo: ¿Qué tipo de deportistas han sido tus parejas?

La vida es una olimpiada. El amor, también. Allá afuera hay hombres de todos los niveles, de todas las condiciones físicas y que tienen distintos entrenamientos a la hora de hacer el amor. ¿Con cuáles has estado y con qué tipo de deportistas olímpicos comparan? Averígualo a continuación.

El gimnasta

Este tipo de amante tiene un repertorio de posiciones aeróbicas e inusuales. Para él no hay barreras porque desafía a la gravedad al hacer el amor a lo horizontal o vertical. Su meta es obtener un 10 de tu parte y demostrarte que tiene la mejor técnica disponible. Para tener una relación estable con él necesitarás clases intensivas de yoga, si deseas mejorar tu flexibilidad.

El maratonista

La resistencia es la principal cualidad de este hombre. Puede durar horas y horas sin la necesidad de descansar. Va a su ritmo, pero a paso seguro. Si has estado con uno de estos, de seguro tienes el tiempo muy comprometido. Lo positivo es que este tipo de amante te da el suficiente tiempo para asegurarse de que tú llegues a la meta. Una vez tú la alcances al menos ocho veces, él dará por concluida su jornada.

El velocista

Este tipo de hombre solo recorre de 100 a 400 metros. No le pidas que recorra grandes distancias porque no tiene la resistencia para hacerlo. Su rendimiento puede ser de 9.67 segundos a un minuto. La rapidez es su talento. Este hombre ve el acto sexual como una carrera entre él y tú, y él siempre gana… por mucho.

El tenista

Este chico tiene una manera muy elegante de tener coito. Se desplaza con delicadeza y espera que respondas cada uno de sus actos. Va al combate muy arreglado y bien puesto, pero eso no significa que jugará limpio. Si el golpe es muy duro, tiene la tendencia de gemir y tener respiraciones profundas.

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El amor después del amor, ¿es posible?

¿Cómo olvidarlo? ¿Cómo reparar un corazón roto? ¿Cómo volver a vivir después de un abandono?

Consejos para lograrlo.

Él te dejó. Tu mundo se derrumba. Te quieres morir. No puedes ni respirar, ni comer, ni dormir. No sabes qué hacer con tu vida, tan súbitamente cambiada. Eran dos, ahora eres una. Ya no puedes decir “nosotros”. Te imaginas muriendo sola y triste, pensando en él. No puedes creer lo que pasó. ¿Qué hacer para salir de un trance que parece peor que la muerte?

Sigue estos tips:

-No lo llames, no le ruegues, no le pidas explicaciones. Él ya decidió y no volverá por ti por más que le prometas de todo. Cuanto más llores peor es: no es sexy una mujer patéticamente desesperada. Tu tarea ahora es olvidarlo extirpándolo de tu corazón. Duele, pero sana.

-Gran parte de lo que parece amor es obsesión. Desobsesionate.

-Andá a terapia y cuentale todo a un aconsejador o tepapísta que te refuerce la autoestima.

-Armate un “grupo soporte” de amigos y amigas que te contengan cuando te sientas débil.

-Cuenta  toda la ruptura de punta a punta una y otra vez a cada amiga que te cruces, sin culpa de ser reiterativa o deprimente. Es tu tiempo de desahogo. Te toca ser escuchada y relatar todo mil veces hasta entenderlo… ¡Y asumirlo!

-No te quedes sola: programá los fines de semana con anticipación. Si nadie te invita, invitalos tú.

-Leé muchos libros de autoayuda, en especial “Mujeres que aman demasiado”, de Robin Norwood. Llená tu cama de esos libros para cuando no puedas dormir sola de noche.

-No mires comedias románticas, de parejas que se reconcilian, ni nada de eso. Te hacen creer que la vida es más simple de lo que es, y te refuerzan la esperanza de volver a estar en sus brazos.

-Realiza mucho ejercicio: bicicleta, caminatas a paso vivo, natación, ¡noches bailando hasta la madrugada!

-Realiza muchas cosas divertidas que te entretengan y que siempre te hayan gustado: remar, pintar, sacar fotos, escribir…

-Realiza cosas que te cansen: cocinar, limpiar u ordenar los armarios.

-Visita parientes y amigos con niños pequeños: son súper graciosos y viven el presente a full. Te harán olvidar tus penas y te conectarán con el aquí y ahora.

-Date los placeres que quisieras que un novio te dé: llevate al cine, comprate un helado, un vestido sexy y un regalo lindo. ¡Tratate como a una reina!

-Escribe cartas de despecho para él contando todo, todo, todo lo que quisieras decirle… Y guardalas. Eso sí, no se te ocurra enviarle ni una sola, es solo para sacarlo todo afuera.

-No dejes fotos de él a la vista ni escuches la música que escuchabas con él.

-No añores los rituales que tenían juntos: esas son solo costumbres que luego cambiarás por otras nuevas.

-No te encuentres con sus amigos y/o parientes que sólo alimentarán las nostalgias que tuviste por él.

-No te tortures pensando que está con otra. Quizás esté solo. Quizás con alguien que lo aburre y que no te llega ni a los talones.

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