Nuit Blanche en París: ¡Consejos para disfrutarla!

por Elizabeth Ponce de León /Todo París

Una noche entera para descubrir París, el París artístico, el cultural, el avant-garde. Y es que la noche de este 6 de octubre, Todo París estará despierto para  disfrutar la Nuit Blanche con lo mejor de su arte, música, performances, exposiciones, conciertos, happenings e instalaciones por sólo una noche, desde las 19h del sábado y hasta las 7h del domingo.

Este año en su onceava edición, lleva el nombre de “Paris à l’infini” o París al infinito. Es la ciudad misma el tema de esta edición. Nuit Blanche, es el término que los franceses usan para decir que han pasado una noche en vigilia, sin dormir, por gusto o por insomnio. Esta vez, el gusto será mucho y  por ello hay que armarse de valor, abrir bien los ojos, tomarse los cafés suficientes y darse cita en éste que, podríamos decir, es el evento artístico público y gratuito del año en su onceava edición.

Para ello, la ciudad ha organizado perfectamente sus recursos: algunas líneas del metro estarán abiertas la totalidad de la noche y la red de autobuses nocturnos aumentará su frecuencia. Pero entre tantos eventos, ¿qué hacer y por dónde comenzar? (En las taquillas de los metros puede usted pedir gratuitamente el mapa del metro que se ha hecho especialmente para esta noche, además del programa cultural impreso).

Quien esto escribe ha de reconocer que en las primeras noches blancas, el recorrido que hice fue un caos. No sabía a dónde dirigirme, ni cómo, ni supe qué era lo mejor o dónde estaban los eventos de los que me estaba perdiendo.Al final, como muchos, me imagino yo, terminé yendo solamente a lo que se encontraba a mi paso, perdiendo tiempo en comer no sé dónde y cansada de caminar sin objetivo fijo, sólo esperando a ver qué encontraba en la calle.

Hoy aprendí y aquí mis consejos: lleve los zapatos más cómodos que tenga, ármese con un abrigo ligero pero caliente (al interior de los espacios no querrá cargar en el brazo con un abrigo gigante), lleve comida o snacks ligeros pero que puedan darle energía (porque habrá un momento a la mitad de la noche en que no encontrará lugares para comprar comida), agua, sus mapas y el programa.

Antes le recomiendo que eche un vistazo rápido (el programa en PDF consta de 40 páginas) y decida qué quiere hacer: algo ubicado en un perímetro determinado (por ejemplo, el centro) o su propio barrio, o ir a ver espectáculos que le llamen verdaderamente la atención. Aquí, los programas completos por: itinerantescentroeste y oeste, así como en los alrededores de París.

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De las galletas de la suerte y otras lecciones del tercer piso por Elena Savalza

Comía en un restaurante japonés de la Ciudad de México, en mí más reciente visita, unos días antes de mi cumpleaños. Estaba sentada, nada más y nada menos que del lado izquierdo del “amorcito platónico” del que les conté hace algunas entradas. Entre bromas, kushiages, sushi y salsa de soya, contemplaba de perfil los preciosos ojos verdes que me siguen trayendo medio loca, por más esfuerzos que hago por no recordarlos y que me siguen arrancando la misma sonrisa estúpida al recordarlos mientras escucho su voz por teléfono, aunque sea sólo para checar avances en el único asunto en común que tenemos (hasta ahorita): el trabajo.

Al terminar de comer y pedir la cuenta, el Mesero nos acercó a todos (¡Ups! Casi lo olvido, pero además de nosotros había 3 comensales más en mi mesa) una galleta de la suerte. Todos abrimos nuestra galleta y uno a uno leyeron el mensaje que venía al interior. Mi sonrojo fue enorme al abrir mi galleta y sacar mi mensaje:

“No confundas tentación con oportunidad”

¡Vaya, vaya! ¡Ni siquiera lo leí en voz alta! ¿Comía a un lado de la “tentación”? ¿Tenía a mi lado una “oportunidad”? No lo sabía, pero sí sé que cuando leyó mi mensaje, taladró con su mirada la mía, sonrió de manera cínica y dobló el papelito para regresármelo de inmediato. Desde ese día, no he dejado de pensar en el mensaje que encerraba esa frase.

Siempre he creído que las oportunidades se presentan sólo a quienes son lo suficientemente receptivos para interpretar las señales que las acompañan. Muchas veces, el éxito en cualquier aspecto de la vida depende de la preparación, la disciplina y el esfuerzo constante que rendirán frutos justo en el momento correcto o en el “oportuno”, siempre que sepamos identificar cual es este. Pero… ¿y las tentaciones? Supongo que esas siempre están allí, intentando distraer nuestra atención y desviarnos del camino trazado hacia nuestras metas. A lo mejor ni siquiera es tan malo caer en ellas, porque estoy segura de que siempre significarán un aprendizaje. Seguramente nuestro camino sería más rápido sin estos obstáculos, sin embargo, no cambiaría por nada algunas tentaciones en las que he caído en mi vida. Sólo sé que ahora todo aquello, tentación u oportunidad, forma parte del camino escalado y aprendido durante los “3 pisos” que forman parte del almanaque de recuerdos y experiencias de mi vida.

Y así, desde el balcón de mi “tercer piso”, quiero compartir con ustedes algunas reflexiones con las que inicio mi nueva década:

Permite que te alcancen las cosas indicadas, dejando de perseguir las equivocadas. A veces nos aferramos tanto a las cosas que creemos correctas que la perseverancia se vuelve obstinación. En este tiempo he aprendido que es una habilidad absolutamente necesaria, casi vital, el aprender a soltar las riendas de vez en cuando. Sólo permitiendo que la naturaleza y la energía propia de la vida hagan su parte, es que lo bueno y lo necesario para nosotros podrá alcanzarnos. El resultado seguramente valdrá la pena.

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