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Mamá por Laura Zita

Patrioterías 

Mamá

Laura Zita

De verdad que me encanta ver películas, especialmente si son en la sala de cine. La relación que se hace entre la película y el espectador es intima y honesta. Aun cuando la película sea de fantasmas o zombies, desde que llegas al cine sabes que todo lo que salga de la pantalla lo tienes que creer y comprometerte unas dos horas y sufrir, llorar y reir con los personajes y sus historias. Así como, también enamorarte, ilusionarte y sentir las mariposas en el estómago cuando la protagonista recibe el primer beso.

Ayyy, amo el cine.

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Antier fui con mi hija a ver la nueva película de Guillermo del Toro: “Mamá”. No estaba muy segura de qué esperar, pero tenía muchas ganas de ver un película bien hecha y de miedo. Así que como buenas mexicanas valientes nos fuimos a la última función de la noche y nos preparamos para saltar y gritar de terror. La película está impresionante, más allá de que si te saca unos buenos sustos, la fotografía es hermosa y el manejo de la cámara y los efectos visuales hacen que vivas por unas horas una historia diferente.

Independientemente de que te creas la trama de la historia, “Mamá” es una película para mover emociones. Un miedo nuevo que no solo es sangre para los adolescentes, persecuciones de asesinos o zombies hambrientos. No se apoya en la violencia para asustarte. Esta película va mucho más lejos ya que toca los miedos más profundos y básicos. El ser humano no puede sobrevivir sin que alguien lo cuide. Una madre, un padre, alguien que se haga responsable durante los primeros años en somos frágiles ante todo.

La película comienza con dos bebés perdidas en el bosque sin que nadie sepa donde están y sin alguien que las cuide.

A los 5 minutos, yo ya me quería salir de la película. Me dio muchísimo miedo pensar en mis niñas sin nadie que las cuidara. Respire profundamente y seguí en la sala. Valió la pena, es una excelente película que mueve muchas emociones mientras te pega algunos sustillos.

Desde hace muchos años, soy una cinéfila de corazón. Me gusta todo tipo de películas, desde las lentas en la que la historia es muy rica en contenido, pero el director no se preocupó por darle un buen ritmo y a veces se siente pesada, la comedia americana muy simplona que te hace reír de puras tonterías, la comedia romántica que te hace soñar en que si existen los príncipes aunque solo sea en la películas, el thriller que te hace pensar y tratar de descubrir quien es el malo, hasta la película de terror que hace saltar tu corazón y que la adrenalina corra rápidamente por tus venas.

Guillermo del Toro es uno de mis directores favoritos. Me encanta como cuenta las historias. Te lleva casi de la mano a conocer íntimamente a sus personajes a través de la fotografía y la narrativa que no deja que tu atención caiga. “Desde El Espinazo del Diablo”, “Mimic”, “El Laberinto del Fauno”, entre otras y ahora “Mamá”, del Toro ha madurado su ritmo. Sigue haciendo películas oscuras y con tramas fuertes y un tanto violentas, pero con “Mamá” es fácil relacionarse, especialmente si ya tienes hijos.

Sentí tanto miedo por las bebés perdidas al sentirme reflejada como madre que protege y se mantiene al pendiente de las necesidades de sus hijas y consciente de la fragilidad de los primeros años de vida.

También tengo que mencionar la excelente dirección que tuvieron los actores. Las expresiones fáciles y la comunicación no verbal de los actores fue magnifica. En este film, podemos ver las muy creíbles actuaciones de dos pequeñitas de apenas 6 y 10 años que rien, lloran y te conmueven hasta los huesos.

Definitivamente, me encantó y me sacó del cine llorando. No podía parar, me sentí tan identificada con la sensación de pérdida y con la gran necesidad de proteger a mis propias niñas.

Recomendadísima, vayan a verla y me cuentan si soy una madre histérica o de verdad está como para verla varias veces. Qué tengan una linda semana y vean muchas pelis.

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Muros por Laura Zita

Hoy me quedé un buen rato mirando el papel en blanco con varias ideas dando vuelta en la cabeza. Desde ayer me ha costado trabajo decidir sobre qué quiero escribir.

Ayer en la noche, empecé a ver la película The Words. Es la historia de un escritor que relata cómo un escritor pasa varios años buscando que publiquen su obra, pero recibe solo múltiples rechazos, hasta que encuentra por casualidad un manuscrito de un desconocido y lo presenta como propio. Este cuento es todo un éxito y lo lleva del anonimato y la frustración a la fama y la fortuna.

Me fui a dormir pensando en cómo la vida te va presentando oportunidades y también te reta a demostrar cuáles son tus verdaderos valores.

¿Tomarías un texto de otro y lo presentarías como tuyo?

Me imagino que mucha gente dirá que no, pero cuando estaban en la escuela no dudaban en copiar al de junto en un examen o reproducían descaradamente el trabajo de otro compañero para entregarlo como tarea solo cambiando un poco la letra y algunos detalles sin importancia siempre esperando que el maestro no se diera cuenta.

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Hasta donde esto no es “tan malo”. Cuando hablamos de derecho de autor, todo el mundo salta de pestañas. Hace algunas semanas, encontré en la red un artículo totalmente informativo y no muy bien escrito sobre la Flor de Nochebuena. Podría haber sido perfectamente un texto de la wikipedia. Sin embargo, dentro de mi revista tengo la costumbre de mezclar tanto literatura profunda, cuentos, historias, datos históricos, entre otros, con textos informativos que sirven como soporte para una buena selección de imágenes.

Finalmente, elegí el artículo de una página de facebook. Lo copié tal cual, le agregué hermosas imágenes y lo publiqué. El articulo no tenía autor, pero aun así agregué el link de la página donde lo tomé. Felizmente agregué el link a la página fuente para mostrarles que su artículo había sido compartido. Normalmente, los escritores que publicamos en la red de manera abierta, nos produce mucho orgullo y felicidad que nos compartan con el mundo. Esta es una manera de llegar a más gente y darse a conocer. Pero no siempre es el caso. La autora del texto se enojo y ofendió muchísimo. Alegando que yo la había plagiado y que no me había tomado la molestia de cambiar ni una coma.

Evidentemente, traté de hablar con ella y decirle cuál había sido mi intención y cómo mi revista se arma de la colaboración de mucha gente que quiere compartir y también dar a conocer su obra, ya sea escrita, musical, pictórica, etc.

No hubo manera de hablar con ella porque estaba muy enojada y la decisión obvia fue eliminar el artículo.

¿Lo que subimos a la red de quién es?

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Cuando nosotros subimos fotos, cuentos, pensamientos y demás cosas personales a la red, debemos de estar conscientes que esto va a ser visto por mucha gente y también será reultilizado por otros. A veces no entiendo por qué se ofenden tanto porque alguien vea sus fotos, comente en facebook sobre sus posts ni tampoco que hagan un drama telenovelero si alguien comparte lo que escribió en un lugar público.

Los espacios de facebook para compartir se les llama muros porque eso son. Es un lugar público donde tú decides que muestras a los demás. Hay muchas maneras de hacerlo cada vez más íntimo y privado, pero hay que recordar que no es la intención de este espacio. Facebook diario encuentra maneras de mostrar el contenido de los muros. De esta manera, atrae nuevos usuarios y logra también la interacción entre los viejos usuarios.

Si quieres un lugar privado donde nadie lea tus cosas, ni vea tus fotos: guardarlas en tu casa, no las subas a internet y esperes que nadie las vea o las encuentre. Tú eres el único dueño de tu intimidad y tú decides que mostrar a los demás.

Recuerda que facebook es un negocio que busca anunciantes para ganar dinero y seguir siendo rentable. Decide tú que quieres mostrar y a quién, pero no subas de todo y luego te enojes porque alguien más lo use. Solo tú decides la información que quieres que los demás vean.

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Diez libros que te harán olvidar a “Cincuenta sombras de Grey”

Si te ha sabido a poco devorar la trilogía comercial de la temporada, te ofrecemos alternativas para pasar el mono del best seller de E. L. James

NOELIA RAMÍREZ / El País

La literatura femenina está cambiando. Las novelas eróticas y las adaptaciones subidas de tono se han convertido en best seller.

Foto: Cordon Press

A no ser que hayas vivido aislado de la realidad los últimos seis meses, sabrás perfectamente cuál ha sido el bombazo literario del verano. Sabrás quién es Anastasia Steele, la recatada virgen universitaria que se rinde a los placeres del bondage, el sadomaso y los azotes que le propina el apuesto y enigmático multimillonario Christian Grey. La trilogía en torno a Cincuenta sombras de Grey no sólo ha encendido el imaginario sexual de millones de lectores y enfurecido por igual a la crítica literaria; el fenómeno arrasa en ventas (lidera el ranking de Best Sellers del New York Times desde haces semanas) y su autora Erika Leonard James se ha convertido en la más vendida de la historia en la web británica de Amazon.

Ahora que J. K. Rowling ha sido destronada del imperio de las ventas y los lectores han cambiado la varita de Howgarts por las fustas y esposas del romance sadomasoquista; el mundo editorial, como era de esperar, se ha propuesto sacar tajada del filón sexual literario. Existen aventuradas apuestas como la de trasladar el ‘porno para mamás’ a los clásicos, u otras que reeditan ediciones del pasado bajo el lema “Si te gustó Cincuenta sombras de Grey, amarás a…”. Como sabemos que el mono de CSDG está afectando a tu sistema nervioso, te proponemos una lista de 10 títulos eróticos para aliviar esta fiebre literaria. Porque, seamos realistas, ¿ha reconfortado a los fans que la última novedad de E. L. James sea un disco con las canciones que le inspiraron mientras escribía la trilogía?

Cincuenta sombras de Grey ha encendido el imaginario sexual de millones de lectores.

Foto: Cordon Press

10. El Libro de Jade. Si existe la encarnación española de E. L. James, pasada por tintes vampíricos y sobrenaturales, es Lena Valenti. Mientras la británica popularizó sus inicios con adaptaciones eróticas de Crepúsculo, esta autora barcelonesa esta alzándose como el fenómeno literario del panorama patrio con romances basados en mitología escandinava. Las escenas subidas de tono con vampiros y hombres lobo (Vanirios y Bersekers) triunfan entre una red de seguidores hiperactiva. Cada año se organiza una fiesta anual en torno a la saga Vanir (Valenti ha publicado cinco de las diez novelas que la conforman), hay juegos de rol comercializados, una línea de tatuajes, merchandising e incluso una bebida oficial. Este año, además, se estrenará un documental sobre el fenómeno.

9. No te escondo nada. El clon de CSDG ya está en tu librería más cercana. La escritora Silvya Day estrena la trilogía Crossfire calcando la estructura que tanto éxito ha reportado a E. L. James (hasta la portada es sospechosamente parecida: donde había una corbata, aquí hay unos gemelos). En sus páginas, Eva Trammel y Gideon Cross viven una tórrida relación, con trauma infantil de por medio, mientras disfrutan de los lujos millonarios de Nueva York. Nada nuevo en el horizonte, pero sirve como sucedáneo efectivo.

8.  Readerotica, erotica for your electronic reader. Porque no hay nada mejor que poder leer erótica desde el anonimato que da tu Kindle o iPad, esta colección de historias cortas en inglés es gratuita y perfecta para medir tu atrevimiento en transportes públicos.

7. Inglés para pervertidos. Si te has descargado el eBook de arriba y no te enteras de nada, la modelo, actriz y escritora Venus O’Hara tiene la solución perfecta a las barreras del idioma. No sólo aprenderás que ‘foreplay’ son los preliminares del sexo o que las ‘Ben-Wa-Balls’ son las bolas chinas –por poner unos ejemplos–; esta guía desvela todo lo que tu profesor de inglés nunca te quiso explicar y te convertirá en una erudita sexual muy sassy.

6. Delta de Venus. La literatura erótica le debe mucho a Anaïs Nin (1903-1977), amante de Henry Miller e hija del pianista y compositor español Joaquín Nin. Compañera de batallas de los surrealistas, sus relatos te permitirán hacerte una idea de cómo era el sentimiento antiburgués que se vivía en el París de entreguerras, ahondando en tabús de otros tiempos como el lesbianismo o el adulterio.

5. Claudine en la escuela. No podíamos mentar a Anaïs Nin y omitir a Sidonie Gabrielle Colette (1873-1954). Por haberse vengado de su marido adúltero bailando en el Music Hall parisino, por despojarse de las ataduras morales apostando por aventuras con otras mujeres y por defender los placeres carnales femeninos, esta escritora y periodista regaló a los lectores una de las mejores series de la erótica literaria: Claudine. Azotainas entre colegialas, profesoras que flirtean con alumnas y amantes desesperados. Claudine en la escuela desentraña el libertinaje de principios del siglo XX (se escribió en 1900) y su protagonista acompañaría a Colette paralelamente durante su vida. Lástima que en un principio la firma se la (auto)atribuyese uno de sus maridos, Willy.

Sidonie Gabrielle Colette es una de las escritoras que forman parte de nuestra lista.

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