Inicio que parece final

por: Fer Rodríguez

Parecía ser de un momento al otro en el que toda su vida cambió, las noches que solían estar llenas de silencio comenzaron a iluminar la habitación de una pequeña pantalla que desgarró sus pocas fuerzas y dedicación a la vida que apenas podía sostener con 15 años. 

Artículos en internet llenándole su juvenil alma de miedo, un dolor desgarrador hasta las entrañas que se revolvían en deseos oscuros de dejar de poder admirar el cielo estrellado a estar en un lugar sin precedencia al mundo. Cartas llenas de tinta amenazadora que su pronta vida esté llegando a su final, que su terror se tenga que convertir en un papel para asegurar la semblanza de los que le aman y de la suya que ahora duda si tiene algún valor. 

Eso ya no es todo, creyó que podría deshacerse del hirviente lamento al escuchar los deseos de su dolor murmurar ordenándole cesar con ello. Una deslumbrante luz blanquecina que asemejaba ser el fin de su condena se fue apagando el sonido de una voz llamando su nombre. Parecía que ese no sería su final, — Aún no me puedes dejar, — musitó con la voz llena de terror de perder a ese pequeño ser que se convirtió su mejor amiga desde que palpó el vientre de su madre. 

Esa criatura que se había convertido su compañera de vida ahora mismo se intentó arrebatar la suya para liberarse de todo el dolor con el que cargaba.

—Mírame, aquí estoy contigo, nunca te voy a dejar; nunca. — volvió a afirmar sin poder esconder más su voz quebradiza rota en miles de pedazos. Y esas palabras jamás abandonaron la débil mentalidad de la fémina que fue fortaleciendo tomada de la mano de su hermano.

¿Quién diría que un inicio que parecía ser un final sería el inicio de un camino rudo para llegar a la felicidad?